Sigüenza es un «must», y es que tiene mucho que ofrecer al viajero. Por su tamaño y belleza es una ciudad perfecta para pasar el día por lo que, si aún no la conoces, una lectura rápida a este post antes de tu visita, te dará una idea de qué ver, dónde comer o lo menos conocido de esta histórica Villa.

En sus calles confluyen edificios y monumentos que revelan el paso de numerosas culturas. También restaurantes que apuestan por una cocina de calidad y ¿qué decir de su entorno? Todo ello la convierte en un destino ideal para amantes del arte, la historia o la gastronomía dentro de la Sierra Norte de Guadalajara. No en vano es el segundo destino turístico de Castilla la Mancha y fue declarada capital del Turismo Rural 2017.

Vista general de la ciudad de Sigüenza, con su Catedral y el Castillo al fondo
Vista de Sigüenza, con su Catedral y el Castillo al fondo, extraída de Lacatedraldesiguenza.com

En los siguientes párrafos te contamos brevemente la historia de esta Villa Medieval  y te desgranamos qué ver en Sigüenza: los lugares que no te puedes perder, dónde comer o tapear y algunos tesoros poco conocidos ¿Preparados?

Un poco de contexto histórico

La existencia de Sigüenza se remonta al Siglo V a.d.C y su nombre significa «la que domina el valle». La ciudad no ganó este título al azar, sino que realmente fue uno de los poblados celtíberos más fuertes y gozó de una situación privilegiada en la España romana. Su localización en la calzada que unía Emérita Augusta con Caesar Augusta le valió que en ella se estableciese un obispo para gobernar la comarca. Como vemos, la tradición episcopal de Sigüenza proviene del S.V d.C.

Sin embargo, su crecimiento se paralizó durante la dominación musulmana, de hecho, es muy significativa la total ausencia de restos árabes en la ciudad. No sería hasta la época de Alfonso VII cuando reaparece en la historia. Éste, en la expansión de su reino hacia el Tajo, entrega el obispado de la ciudad a Bernardo de Agén. Este guerrero eclesiástico francés se convertiría en el primer Obispo de Sigüenza y ordenaría la construcción de su Catedral en 1123.

Todo ello, unido a su relevante posición en los caminos de la Mesta y la importancia de sus talleres de artesanos (escultura, forja, alfarería, vidrio, canteros, orfebres…) y escuelas de artistas, dio comienzo a una época en la que la ciudad sería reconocida en toda Castilla.

Descubriendo la ciudad Medieval

Acercarte a la Plazuela de la Cárcel, donde antaño se celebraba el Mercado, es una opción si quieres picar algo antes de seguir tu camino. El Gurugú de la Plazuela destaca por sus pinchos, premiados en varias ocasiones, y es experto en las tapas con setas. En los alrededores de la plaza podrás ver algunos restos de la muralla y sus puertas. En concreto podrás ver tres de ellas: el Portal del Hierro, el Portal Mayor y la Puerta del Sol .
No dejes de subir al Castillo, convertido en Parador, desde donde tendrás unas impresionantes vistas. Aunque alojarse en él puede resultar prohibitivo, el patio y varios salones están abiertos al público.

Detalle de la portada de la iglesia románica de Santiago en Sigüenza

Portada de la Iglesia de Santiago, en Sigüenza, extraida de Herreracasado.com

Si llegas en coche, será amor a primera vista cuando la descubras tras un recodo de la carretera. A pesar de que la vista es preciosa, la carretera no es el punto más adecuado para parar, por lo que a la vuelta os recomendaremos el mejor mirador de Sigüenza para tomar fotografías.
Una vez en la ciudad, puedes decidir recorrer y perderte por las callejuelas medievales de la zona alta. En ellas encontrarás dos iglesias románicas: Santiago y San Vicente.

El corazón de la vida Seguntina

La Casa del Doncel es un edificio que antaño perteneció a distintas familias nobiliarias, aunque actualmente es propiedad de la Universidad de Alcalá. Tras las restauraciones que la institución ha llevado a cabo se han descubierto algunas salas y elementos de estilo mudéjar. Si bien el interior es normalito, las vistas que tendrás de la Catedral desde la tercera planta, pueden compensar el precio de la entrada, que no es nada desorbitado.

Iglesia románica de San Vicente, desde la Calle Travesaña Alta

Iglesia románica de San Vicente, desde la Calle Travesaña Alta

Eso sí, si quieres ver al propio Doncel, deberás visitar la Catedral, no sin antes pasar por las Calles Travesañas. Su nombre se debe, precisamente, a que estas tres vías atravesaban la ciudad medieval y concentraban todo su comercio y el barrio judío.

Ahora sí, nos disponemos a bajar por la Calle Mayor -una de las más bonitas de Sigüenza- para llegar hasta la Plaza Mayor. En ella se levanta, imponente, su Catedral. De ella se pueden decir tantas cosas, que le hemos dedicado este otro post.

La Alameda: un paseo cerca del río

La Alameda de Sigüenza merece un paseo entre sus árboles en tu visita de un día

El paseo arbolado de La Alameda es la zona verde urbana más grande de Sigüenza y cuenta con muchas ofertas de restauración en sus alrededores

Si te apetece cambiar de aires, tal vez sea buena idea un paseo por el amplio parque de La Alameda. Si es la hora del vermut, mucho mejor, pues la zona goza de una amplia oferta de restauración. Las tapas y raciones del Bar Alameda son variadas y deliciosas para acompañar unas cañas.

Si lo que buscas es un restaurante propiamente dicho, debemos destacar el
Restaurante El Doncel. Sería el primer restaurante de la provincia en recibir el distintivo Estrella Michelín de la provincia. Obviamente, esto puede resultar poco asequible. Así que, si buscas precios más razonables sin renunciar a calidad y sabor, El Mesón es tu sitio. Se encuentra en la calle Seminario, que nace frente a la Catedral. Su cocina es de corte más tradicional y destaca por su asado ¡Pruébalo!

Al otro lado de La Alameda, la Sigüenza Renacentista.

Tras la comida, continuamos con nuestra visita. Podéis hacerlo del otro lado de la Alameda, empezando por el Monasterio de las Hermanas Ursulinas. Salvo esta primera Iglesia, de corte Barroco, los siguientes puntos de interés de esta zona, pertenecen al Renacimiento.

Convento Renacentista de las Hermanas Ursulinas, una de las visitas recomendables de Sigüenza
Convento de las Hermanas Ursulinas. Fotografía extraída de Guadaque.com

Más adelante, encontrareis el Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos y el Convento de las Hermanas Clarisas. Sobre el primero, de estilo gótico-renacentista, hay que destacar sus enterramientos. Recientes excavaciones también descubrieron los restos de una antigua calzada romana. Sobre el convento, sólo decir que podéis -y debéis- adquirir algunos de sus dulces. Las propias hermanas los elaboran y dispensan a través de un torno ¡Recomendadas las trufas!

Acabaréis de recorrer la Alameda con la Ermita del Humilladero.

Antes de marcharos…

Una visita imprescindible en Sigüenza es la del llamado Mirador de Doña Blanca. Es el punto que os comentábamos al principio del artículo, desde el cual podéis tener unas de las mejores vistas de Sigüenza.

La panorámica de la ciudad, al caer la tarde, con su Catedral iluminada, es una de las mejores vistas de Sigüenza
Vista nocturna de Sigüenza y su Catedral, extraida de Turismocastillalamancha.es

Si volvéis por la misma carretera que traíais (la CM-1101), a la altura de su km.21 y al cruce con la GU-118, encontraréis un camino de tierra hacia la derecha. Al final de éste, encontraréis dicho mirador.

Por otra parte, si os gusta la naturaleza, hay una bonita ruta que recorre todas las fuentes del Pinar de Sigüenza. Podéis encontrarla más detallada a través de Wikiloc.

Nuestra última sugerencia es que, después de un día intenso, disfrutes de un buen descanso. Los alojamientos de La Melera te ofrecen todas las comodidades muy cerca de Sigüenza. Reserva ya tu estancia y planifica tu visita a esta preciosa Villa Medieval.